Escribí este libro después de casi veinte años de práctica. No salió de la teoría, sino de los pacientes: de observar, año tras año, qué hacía la diferencia entre intervenir sobre un rostro y cuidar a una persona.
Coherencia Estética propone una idea sencilla de enunciar y exigente de sostener: la belleza no es una propiedad de la superficie, sino la expresión visible de un organismo en correspondencia consigo mismo. Cuando la fisiología, la regulación interna y la biografía del paciente están en coherencia, el rostro lo refleja. Cuando no lo están, ninguna técnica aplicada sobre la superficie sostiene su efecto en el tiempo.
El libro recorre, con rigor clínico y vocación ensayística, las dimensiones biológica, metabólica, hormonal, autonómica y biográfica del paciente, y propone un método que ordena toda intervención: comprender, regular, regenerar y, solo al final, refinar.
No es un manual técnico ni un libro de divulgación. Está escrito para colegas que quieren ejercer una medicina más madura, y para pacientes que prefieren entender, antes de ser intervenidos, qué tipo de medicina están eligiendo.